Qué es la educación positiva

educación positivaLa educación positiva es una rama de la psicología positiva aplicada a la educación que tiene por objetivo promover las emociones positivas entre padres e hijos, fomentar el reconocimiento de logros en lugar del castigo y crear un ambiente de optimismo.

 

 Sabemos que los bebés van construyendo el concepto de sí mismos a partir de lo que sus seres significativos les devuelven como un reflejo de sus características principales.

 

La educación positiva propone a los padres y cuidadores enfocarse en felicitar, reconocer, motivar, verbalizar lo positivo que hacen los niños en el día a día en lugar de basarse en lo negativo generando así esquemas mentales en los pequeños de seguridad y afecto que los beneficiaran en sus relaciones más adelante

 

Un ejemplo de cómo aplicar la educación positiva en la vida cotidiana:

 

Es la hora de la comida, tu bebé está sentada en su sillita y tiene enfrente un plato con pedazos de verdura picada. No quiere comérselos pero empieza a tomarlos y explorarlos, los observa y después de un rato acerca uno a su nariz y lo huele. Tú estas cansada y seguramente quieres decirle “deja de jugar con la comida y come las verduras”.

 

Dar un giro a nuestra manera de actuar dejando del lado lo negativo de la situación y enfocándonos en lo positivo sería en lugar de regañarla “por jugar con la comida”, motivarla elogiando cualquier esfuerzo de su parte, aunque sea el mínimo “qué bueno que estas comiendo tú solita y estás haciendo un esfuerzo por probar las verduras, ya veo que las estas oliendo para conocer su sabor, eso está muy bien”.

 

Lograr este ejemplo requiere de mucha paciencia y que los papas estén atentos y observen con cuidado cualquier cambio positivo en la conducta del niño para recompensar sus intentos de mejora.

 

Para poner en práctica la educación positiva se requiere tener en cuenta los siguientes puntos:

 

1.- Cada niño es único y tiene su propio ritmo de desarrollo.

 

2.- Tanto padres como hijos no pueden ser buenos en todo, tienen limitaciones.

 

3.- Por lo anterior, hay que evitar comparar con sus hermanos o con otros niños.

 

3.- Educar positivamente es expresar abiertamente el afecto que sentimos, hacer sentir querida a la otra persona, no dar por hecho que ya lo sabe.

 

4.- Dar mensajes claros, concisos y explicar qué es lo adecuado en su comportamiento “recogiste tus juguetes sin que yo te lo pidiera, fuiste muy amable, estoy contento”

 

5.- Si queremos que nuestros hijos nos escuchen debemos dar el ejemplo escuchándolos cuando ellos nos hablen: dejar de hacer lo que estás haciendo, mirarlo fijamente a los ojos, agacharse o sentarse a su lado, mostrar interés por lo que te está diciendo.

 

Para educar basándonos en reconocer las conductas positivas, debemos primero saber lo que es esperado que ocurra en cada etapa del desarrollo de los niños y así saber que conductas observar y fomentar en los pequeños.

De 0 a 12 meses

 

Durante los primeros meses de vida lo más importante es fomentar el vínculo afectivo a través de contacto físico como caricias, besos, abrazos y cuidado. Esto hará que el bebé desarrolle una sensación de confianza.

Esta etapa en que los bebes aún son tan pequeños no requiere de poner reglas o límites, sino más bien, es fundamental respetar la rutina y los horarios del bebé de alimentación, sueño e higiene para desarrollar estructura y seguridad.

De 12 meses a 2 años

 

Cuando los bebés comienzan a caminar, lo cual ocurre aproximadamente a partir de los 12 meses, están sumamente interesados en explorar su entorno, sin embargo, no conocen el peligro y pueden ponerse en situaciones de riesgo. Una educación positiva es aquella donde se permite e incluso se fomenta la exploración creando ambientes adecuados con estímulos positivos y seguros.

Los bebés lloran y fácilmente pierden el control cuando se enojan o se sienten tristes ya que aún no son capaces de controlar sus emociones, pero los adultos si, por tanto son los adultos los que dan contención abrazándolos y hablando con ellos de manera tranquila y firme, verbalizando lo que están sintiendo: “no me gusta que me pegues, me duele”,  “veo que estas triste porque tu papá tuvo que salir y quieres estar con él, yo también me pongo triste cuando papá se va, pero el volverá pronto y jugará con nosotros”

 

De los 2 años en adelante

 

En esta etapa se debe trabajar en poner límites día con día siendo consistente y explicar si es posible el motivo de esa regla para que no lo tomen como una imposición. Los niños quieren ser autónomos y ayudar en los deberes de la casa, por ejemplo, servirse un vaso de leche o comer ellos solos, sin embargo su cuerpo continúa en crecimiento y por tanto se les caen las cosas fácilmente o ensucian pero esto no debe hacer que los limitemos, sino ser pacientes y fomentar que colaboren.

Educación positiva es crear un ambiente entre adultos y niños de reconocimiento por sus logros, por muy pequeños que sean. No debemos confundir: educar positivamente es poner límites pero también es inculcar en los niños un pensamiento positivo y conductas que demuestren amor, afecto, valor por la vida y por los demás