5 malas prácticas en la primera infancia

primera infanciaLa primera infancia que abarca de los 0 a los 5 años de edad, es una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño o niña. Existen una serie de prácticas y/o creencias comunes, que son popularizadas y que se piensan, son benéficas para los niños, cuando en realidad, no hay un sustento para aceptarlas.

 

La primera infancia, como hemos descrito en diversos artículos, es la etapa más vulnerable durante el crecimiento, pues es en esta fase, en la que se forman las capacidades y condiciones esenciales para la vida, la mayor parte del cerebro y sus conexiones.

 

El amor y la estimulación intelectual durante la primera infancia permiten a los niños y niñas desarrollar la seguridad y la autoestima necesarias. Para ello, su entorno y las condiciones de vida de sus familias y, en especial de sus madres, son fundamentales.

 

Por tanto, salta a la vista un hecho importante: cada situación a la expongas a tu bebé durante este periodo, será determinante para su futuro, en todos los aspectos.

 

Algunas malas prácticas comunes en familias de todo el mundo y que pueden impactar negativamente el desarrollo de los niños son:

 

  • Recostar a bebé boca abajo o de costado, así como con almohadas. Durante los primeros tres a cuatro meses de vida, los bebés sólo pueden respirar por la nariz y no tienen la fuerza necesaria para poder levantar su cabeza. Los bebés se pueden asfixiar muy fácilmente al dormir boca abajo, o al presionar su carita sobre un objeto suave y blando.

 

  • Hacer todo por tu niño en cuanto no puede hacerlo. Un aspecto importante a considerar, es que, para un niño el mundo es algo nuevo y cada aprendizaje que pueda ganar, le ayuda a comprenderlo. Si tu respuesta inmediata es hacer por él las cosas cuando a él se le dificultan, no le permites descubrir su funcionamiento y limitas la adquisición de habilidades. Además, impide que tu bebé gane autonomía e independencia, lo que en un futuro puede volverlo inseguro y dependiente de tus cuidados.

 

  • No tener una rutina diaria. Alimentarlos, dormirlos, bañarlos y cambiarlos son cosas que no se pueden dejar de hacer con nuestros bebés. Son aspectos que se deben de implementar en una rutina diaria. Creamos rutinas para proporcionarle al bebé una estructura que le dará seguridad y tranquilidad en su ambiente. Cuando no implementamos horarios, más adelante se complica determinar límites. Por tanto, el niño estará constantemente buscando y probando hasta dónde puede llegar. Al no existir una estructura, al niño le será más complicado asumir sus responsabilidades, como recoger sus juguetes después de usarlos.

 

  • Adelantar la ablactación o “probaditas”. La Academia Mexicana de Pediatría recomienda iniciar la ablactación entre el cuarto y el sexto mes de vida. Pero recuerda que es importante la valoración de tu bebé para determinar que esté listo. Comenzar con alimentos sólidos antes de tiempo puede generar algunas alergias. Para iniciar con esta práctica es importante considerar que:

    1. Tu bebé ya tiene por lo menos cuatro meses.

    2. Pesa alrededor de 6kg.

    3. Es capaz de sostener la cabeza.

    4. Se queda con hambre y quiere tomar más leche de lo normal.

    5. Es capaz de sentarse con algún apoyo.

 

  • Dejar al bebé en su zona de confort. El concepto de zona de confort hace referencia al espacio o lugar en el que una persona se siente segura y cómoda. Donde domina y conoce su entorno sin el riesgo de enfrentarse a situaciones nuevas que generen algún riesgo para sí mismo o que le demanden esfuerzo para alcanzar nuevos objetivos. Uno de los principales obstáculos para que los bebés logren su independencia es la protección excesiva. Es importante dejar que los bebés experimenten, conozcan, exploren y descubran cosas nuevas para adquirir aprendizajes de manera autónoma. Los beneficios que aporta el salir de la zona de confort es lograr que los bebés sean más seguros de sí mismos y sepan hacer frente a los obstáculos que se les presenten a lo largo de su desarrollo. Algunos ejemplos para saber que bebé está en una zona de confort son: cuando bebé no quiere realizar ciertas acciones como gatear, caminar o hablar cuando ya tiene la capacidad o edad de hacerlo.